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Hablar de la industria chacinera en el municipio de Benaojan es lo mismo que
hablar de TRADICIÓN. Una tradición que ha dado prestigio durante los últimos
setenta años productos elaborados en esta tierra serrana.
Como suele ocurrir en estos
casos, lo que es hoy una industria moderna y competitiva, tiene su origen en la
necesidad de supervivencia de la típica familia lugareña de principios de siglo.
El buen hacer en la cocina de la mujer serrana ligado a una buena crianza de los
cerdos en frondosos encinares, a las condiciones especiales del clima en la
Serranía y al desarrollo de técnicas heredadas desde tiempos que se pierden en
el recuerdo, han hecho posible la consecución de un grado de calidad en nuestros
productos chacineros que se ha hecho merecedora del reconocimiento popular que
hoy en día trasciende de nuestras fronteras.
La historia nos proporciona datos que por su carácter anecdótico y clasificador
de la importancia de este sector en la zona, justifican su inclusión en estas
líneas; así, rebuscando en archivos sobre los tiempos de la dominación, árabe
encontramos singularidades incluso contradictorias, como por ejemplo la de que
en pleno fragor de la Reconquista de la Serranía de Ronda por los Reyes
Católicos, los Señores Nazaries arrendaran sus tierras a propietarios de ganado
porcino de la zona Castellana, dado que las raíces islámicas de los primeros les
impedían dar el aprovechamiento adecuado a las grandes extensiones de encinares
y su correspondiente producción de bellotas, tan codiciadas estas por la cabaña
de cerdos ibéricos de estas tierras.
La revolución de los medios de transporte permite la apertura de nuevos mercados
y acerca hasta las pequeñas explotaciones chacineras que tradicionalmente se
habían implantado en el municipio de "Matuteros" y a personas interesadas en la
calidad de su producción. Es en este momento, y sobre todo durante la segunda
mitad del siglo XX, cuando se consolidan estas explotaciones y desde cuando
podemos hablar de industria chacinera propiamente dicha.
Este asentamiento de la actividad hace que en un momento dado se lleguen a
localizar hasta 26 explotaciones en el termino municipal.
La conservación del nivel de
calidad, el aprovechamiento de la tecnología y el espíritu de los actuales
responsables de estas chacinerías, están permitiendo que a pesar del declive
generalizado de la pequeña industria en los últimos tiempos, se pueda afirmar
que, hoy por hoy, el aprovechamiento agroalimentario de la cabaña porcina de Benaojan goza de una envidiable salud e incluso amplia constantemente los
centros a los que dirige sus productos. |